Todo comenzó un día de verano cuando unos amigos llamados Juan y José decidieron comprar unos caballos para correr en competiciones. Hablando con el mafioso que llevaba el tinglado José dijo:
- queríamos dos caballos con gran velocidad y belleza.
El mafioso respondió:
- aquí tienen los mejores que abran visto en su vida. El negro se llama golfo y el de manchas fuego.
Ellos asintiendo la cabeza aceptaron aquellos dos caballos salvajes. El problema de la situación es que siempre hay problemas con las cosas que vende el mafioso. Un gran día se fueron a el hipódromo, los caballos empezaron a correr. José emocionado gritó:
- ¡vamos fuego que vas a ganar!
Cuando menos se lo esperaron golfo se rompió una pata y subo que suspenderse todo. Lo llevaron al veterinario y lo operaron.
- con lo que yo quiero a golfo es mi preferido, ¿ahora que vamos ha hacer?
Juan preocupado por la situación económica que les iba a suponer decidieron utilizar a golfo para llevarlos cargando hasta el hipódromo y así ahorrar el dinero del taxi, ya que no tienen coche.
viernes, 9 de noviembre de 2007
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